Este domingo después de un buenísimo desayuno de tostadas con mantequilla y mermelada de las buenas ( las de
les Eroles están riquísimas), Jordi y yo decidimos hacer actividades por separado. Él se fué a Arenys de Munt a apoyar la consulta popular que allí se celebraba y yo preferí ir a Canet de Mar a la "
2ª fira modernista". Este pueblo del Maresme revivió por unos días la época modernista de hace más de un siglo. Allí el arquitecto Domènech i Montaner ideó edificios como el Palau de la Música, el Hospital de Sant Pau, o lo que hoy es el museo de Zoologia del Parc de la Ciutadella de Barcelona. Y en Canet también encontraréis edificios modernistas del mismo arquitecto.
Paradas de artesanos, artistas, pasacalles con vecinos vestidos de época, rutas guiadas y menús modernistas en los restaurantes...
Vaya, a mi me gustó!
Y de vuelta a casa, ya los dos juntos, bañito en la playa (puede que el último de la temporada), "pollastre rostit" y siestecita...
¿qué más se puede pedir?